DANZA OMTRI
CARLOS LATORRE
Ellos dos corrían y corrían montaña arriba, huyendo de la desintegración del paisaje a sus espaldas, atrás todo era caos, temblores y erupciones de la madre tierra.
Lograron llegar a un bosque espeso en lo alto de la montaña, cansados, exhaustos, pero juntos, miraban desde aquel bosque el paisaje destruido por el gran terremoto y observaron que no quedaba nada solo destrucción y muerte.
Reunieron unos arbustos y construyeron un refugio dentro de las grandes raíces de un gran árbol, lograron prender fuego bajo el cielo gris y la tierra temblorosa, se abrazaron, se besaron, cayó la noche sobre el bosque espeso y ellos dormitaron profundamente, rodeados de los sonidos del bosque.
Con las primeras luces del amanecer, ella y el despertaron, estaban tristes y agotados, habían perdido todo su mundo, seres queridos, casa, ciudad, todo estaba sepultado bajo la tierra, solo se tenían a sí mismos y no sabían qué hacer.
Atravesaron el bosque en búsqueda de alimento y agua, al medio día encontraron un arroyo de aguas cristalinas, bebieron y se bañaron en el arroyo, luego se recostaron sobre la hierba bajo los rayos del sol, se abrazaron y se besaron profundamente, como si con su amor curaran todo los males que les había ocurrido.
Siguieron caminando toda la tarde hasta el anochecer sobre la espesura del bosque, caminaron en silencio, en sus mentes y corazones no sabían qué hacer, solo sentían y sabían que se tenían el uno para el otro y eso los reconfortaba.
En la mañana siguiente continuaron su camino atravesando bosque tras bosque, arroyos, ríos sin comer, ella empezó a desfallecer débil por el esfuerzo realizado, el mantenía el ánimo que le quedaba, la abrazo, la beso y continuaron hasta caer la noche.
Descansaron en una gruta natural, el pudo hacer un poco de fuego con las yesca que tenía a su alrededor, se abrazaron profundamente y dormitaron. No querían despertar, no querían esa realidad, soñaron que se convertían en aves, volaron hacia el sol.
Al despertar sus cuerpos eran de estrellas, estaban abrazados besándose colgados del firmamento, danzando desde el cielo, mirando serenamente la tierra que los vio nacer, el bosque que los vio morir y renacer.
ABSTRACCION Y ALEGORIA EN LA DANZA
– DANZA OM TRI -
Carlos Latorre
Al inicio la idea creo el mundo, el mundo creo la idea de sí mismo, la idea de las formas desenvolviéndose desde la divinidad hacia la multiplicidad de la unidad, manifestación de espíritu de vida flotando en el espacio vacío de la concreción inconclusa dialéctica sin fin de la sinfonía de la luz sobre los cuerpos ocultos de dios.
Describir la idea atraparla en secuencias de movimiento que construye imágenes sonoras visuales sensitivas del cosmos si mismo, las cuales transforman constantemente la realidad de los espacios tiempo origen de la fuente insaciable de la vida.
La forma sin forma, la forma más sensible del lenguaje sagrado que describe las esencias de las cosas, lenguaje guardián de secretos sublimes, ocultos desde los orígenes abstractos del cosmos.
Los símbolos abstractos flotan solitarios en el vacio antiguo, esperando ser descifrados por la alegoría de la mente, la abstracción de la mente recrea incansablemente las realidades sur reales de las dimensiones de los sueños viajeros sin reposo de la percepción de los mundos.
La visión del espíritu danza abstractamente sobre el borde del abismo, donde el cuerpo físico ya no existe, solo existe la brisa suave de la conciencia refinada al danzar.
La abstracción de la alegoría, destilación del perfume sagrado en movimiento, en energía, aureola palpitante de los materiales del ser.
No existe el tiempo y el espacio en la abstracción, no existe la razón, solo existe la intuición aguda de la luz de la conciencia danzando sin cuerpo ni mente sobre los vórtices de la sabiduría levitan té de la ensoñación, realidad última y verdadera del sentir.
La abstracción cósmica danza en la mente mediante leyes naturales de lo intuitivo, lo intuitivo es una percepción amplificada del misterio de la acción hacia la creación, transformación sagrada de las formas en paisajes divinos.
La idea, la percepción, el querer, la emoción, la razón, el deseo, canales, instrumentos de la abstracción cósmica que habita cada célula de los tejidos ocultos de la vida.
Los límites de lo abstracto en lo alegórico se determinan mediante una visión aguda entrenada en el movimiento perenne del danzar, del vivir sin los pesos de las etiquetas y rótulos, sentir la libertad del conocimiento danzando dentro del ser.
-DANZA OMTRI-
CARLOS LATORRE
En las alturas de la montaña del cielo, un hombre danza y canta melodías extrañas, medita por días, observa la multitud de la doliente humanidad, desenfrenada, caótica, ignorante de su recuerdo ancestro.
Todos los paisajes del mundo se encuentran en extrema quietud, no se mueve ni una hoja del mundo, la humanidad continua su frenética danza hacia el abismo del consumismo, hacia al abismo del ego, hacia el abismo del materialismo.
Por las calles de las ciudades del mundo, la lacerada humanidad arrastra sus cadenas en silencio, nadie dice nada, pareciese que todos estuviesen conformes de su miseria humana, de su cruel destino.
Atravesando una gran selva una multitud de espíritus se dirige hacia una ciudad perdida, invisible, habitada por seres amorosos y sabios, los reciben, los agasajan, les brindan comida, descanso y paz.
De la montaña del cielo baja el hombre extasiado de visiones apocalípticas y de sueños perdidos refundidos en los finales del tiempo, el hombre trata de hablarle a la multitud, no lo dejan los que controlan el control, el hombre vuelve a la cima de la montaña del cielo.
Las cuatro esquinas de la tierra tiemblan, los océanos se agitan tempestuosamente, el fuego de la tierra brota violentamente por los volcanes antiguos, todo ser vivo se retuerce en su interior al no saber qué hacer ante la caída de la tierra en los abismos.
Al amanecer del tiempo, todo está en calma, la tierra se encuentra vacía después del fin, ya no existen océanos, solo existen ríos, grandes extensiones de tierra, un cielo azul y limpio, un aire cálido recorre los rincones del cielo tierra.
De las cuatro esquinas del cielo aparece de nuevo la humanidad danzando serenamente sobre los aires, con cuerpos transparentes henchidos de luz, humanidad hermosa, sabia y espiritual, bajan sobre la orilla de un gran rio, y fundan una gran ciudad, la primera gran ciudad después del fin.
Sobre las cuatro esquinas del cosmos los dioses antiguos observan la nueva tierra, observan la nueva humanidad, desde el centro del universo DIOS observa serenamente su experimento.
En la nueva tierra toda es felicidad armonía, sabiduría, la nueva humanidad por fin alcanzo su estado divino, al recordar que era DIOS.