LENTA EMOCION DANZA
CARLOS LATORRE
La lentitud en términos de suspensión, elongación silenciosa, pausa de la forma, movimiento del cuerpo, detener el tiempo en sensación de movimiento, que recorre las partes del cuerpo en una lenta sensación.
Vivimos en épocas, en las cuales no hay tiempo para detenerse, todos vamos de prisa sin saber por que, realizamos nuestras labores cotidianas, mecánicamente ya; hemos creado o nos han creado un tiempo mas rápido que el tiempo orgánico de lo natural.
Hemos olvidado y perdido el gusto por la lentitud; la lentitud en la danza es altamente poética; las culturas indígenas y orientales, conocen el poder de la lentitud suspendida, levitante de la energía espiritual concentrada en un punto fijo del espacio y del tiempo.
El movimiento suspendido en las atmósferas de lo lento, atravesando el espacio interior hacia lo infinito, traspasando luminicamente la oscuridad; creando una danza de forma sin forma en constante resurrección.
Rapidez; el otro extremo; la velocidad nos la han vendido como significación de vitalidad; lo lento y lo rápido; son estados de la conciencia, implícitas en la naturaleza de la mente.
La rapidez es una poética de fragmentación del cuerpo en la contemporaneidad; ser veloz como el rayo, ser veloz como la luz, ser rápido como el pensamiento; esa rapidez es la que deberíamos reconquistar; la velocidad del espíritu desprendiéndose de la pesada y densa materialidad.
Lentitud y rapidez, elementos fundamentales de un danzarín entrenado; elementos de una orgánica estructura coreográfica; por los cuales circula la emoción de la expresión; escala de la energía del movimiento natural, dentro de la mecánica espiritual del cosmos.
Lentitud y rapidez; paisaje surrealista en los cuales es captada la energía en la forma, mediante lo mental y su irrupción en la material; el cuerpo; lo intangible del cuerpo es la mente, lo intangible de la mente es el espíritu, lo intangible del espíritu; el espíritu.
La danza de la lentitud y rapidez, la danza del drama de la vida, la danza del drama de la muerte, la muerte no existe; existe la transmutación y regeneración de las esencias, de las formas, que se repiten en lo lento o rápido, elementos sagrados de una coreografía cósmica.

